Trama general
Ambientada en la Edad Media, en la aldea de los pitufos todas las casas
tienen forma de hongos o setas, aunque están construidas en ladrillo
y pintadas. Se visten igual: pantalón blanco y gorro frigio blanco,
a excepción del Gran Pitufo / Papá Pitufo, que usa un atuendo
rojo. Él es quien dirige la aldea, debido a su avanzada edad y
su conocimiento de la magia.
Los pitufos son duendecillos que viven en el bosque y desarrollan actividades
como los humanos, excepto la ganaderia. Suelen ayudar a otros seres ya
sean mágicos o humanos. Usando la leyenda de la cigüeña,
en la serie animada se sabe que los pitufos son traídos por una
de éstas a la aldea cuando son bebés desde un lugar desconocido
(se ignora en el comic si los pitufos son traidos de la misma manera).
Gargamel, un brujo poseedor del gato Azrael, siempre tratará de
capturar a los pitufos con trampas, fundamentalmente porque estos son
un ingrediente necesario para conseguir la piedra filosofal, y así
fabricar oro y, también, con el objeto de preparar con ellos la
'sopa de pitufos', un legendario plato exquisito de sabor irrepetible.
Por su parte, el gato Azrael siempre aparece ansioso por devorar pitufos,
cosa que nunca ha logrado. Pero se trata de un elemental instinto depredador.
Lo intenta incluso, en contra de la voluntad de Gargamel, en alguna historia
en la que el brujo ha logrado capturar alguno que desea reservárselo
para un fin propio. Esto ha provocado que, irónicamente, en ciertas
ocasiones un pitufo le deba la vida a Gargamel (quien, evidentemente lo
ha hecho porque lo necesitaba vivo).
Las distintas historietas presentan generalmente un plan de Gargamel para
capturar un pitufo y el fallo del mismo, como en el caso de "El pitufo
falso", donde Gargamel se transforma en pequeño ser azul mediante
un encantamiento para poder introducirse en la aldea. También existen
multitud de historietas centradas exclusivamente en la vida de los pitufos
en la aldea, por ejemplo "El huevo y los pitufos" o "El
pitufo número 100".
La historia "El ladrón de pitufos" contiene la presentación
de Gargamel, quien atrapa un pitufo para obtener la Piedra Filosofal,
pero sin nada especial en contra. A partir del rescate de éste
por sus compañeros y la consiguiente humillación para el
brujo, el asunto se transforma para él en una cuestión personal.
Gargamel ya sólo aparecerá, en cada nueva aventura, obsesionado
por su venganza, destruir a los Pitufos por el método que sea,
aunque en alguna ocasión tratará de utilizar alguno, para
una pócima concreta o para convertirlos en esclavos suyos. En cambio
en la serie de animación su obsesión era comérselos,
algo que apenas sí encontramos en las viñetas originales.
En "Sopa de pitufos", aparece el gigante Paquitín, llamado
así en las viñetas en castellano, Gigantón en el
doblaje de la serie o Menjabou en la versión en catalán,
como uno de tantos intentos frustrados de venganza de Gargamel ya que
éste le sugiere tal plato (sopa de pitufos) como una exquisitez.
Posteriormente apareció el Abuelo Pitufo, un pitufo más
viejo que Papá Pitufo, cuyo gorro era de color amarillo.
También existieron personajes medievales como Johan y Pirluit (Juan
y Guillermo) o el siempre torpe Gigantón, cuyo único punto
flaco es el hambre y su imposibilidad de saciarse, lo cual lo enfurece.
Pocas veces aparecen otros seres humanos, caso de "Los pitufos tenían
hambre", donde encontramos un señor feudal arruinado que tras
la sorpresa inicial al verles (que dura una o dos viñetas) les
acoge con absoluta cordialidad y naturalidad.
La comida favorita de los pitufos son las pitufresas. Así aparece
en la serie de animación. En las historietas originales lo que
les encanta son las hojas de zarzaparrilla que consumen crudas y a bocados.
En diferentes ocasiones aparece la referencia a que sus manjares favoritos
son los pasteles, la miel y la zarzaparrilla.
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